Así Josue esperaba pacientemente a su compañero Nandito en una esquina de el celebre barrio de San Isidro, las calles le parecían extrañas, los centros comerciales, las tiendas de lujo y las luces de neon palpitantes por todos los rincones lo intimidaban, el no estaba acostumbrado a tal desarrollo, en el distrito de donde venia la luz eléctrica era escasa, habían apagones 5 veces por semana, las calles eran en un 99 % de trocha y tierra, aquí nuestro personaje se sentía en el primer mundo (cabe decir que él se sentía en el primer mundo pero a nadie que conozca el primer mundo se le va ocurrir comparar ninguna calle de Lima con cualquier calle del primer mundo, la respuesta seria obvia y si preguntaran a Nandito este diría sin titubeos: “Peruanos de Mierda Carajo” y en esto tendrían, sin la menor replica, que coincidir los demás.).
Asi pues se encontraba nuestro personajito sin su aire seguro y mafioso con el que se le conocía de habitud cuando circulaba por su barrio limítrofe con la provincia limeña. Cuando vio acercarse a lo lejos a Nandito. Josue lo reconoció rápidamente por su vestir. Nandito solía vestir camisas y pantalones hasta destrozarlos y usarlos a más no poder. Se le podía reconocer a 100 millas de distancia pues siempre llevaba la misma vestimenta, él quiso cambiar años mas tarde cuando queriéndose hacer pasar por fashion se compro unas camisas Oscar de la Renta y Coco Channel, pero en Lima los otros miembros de la triste banda que no eran capaces de distinguir un “fois gras de canard” de una “chanfainita”, no comprendieron ni mierda y pensaron que la ropa que llevaba puesta era un pantalón de la parada y una camisa del popular Augusto Ferrando, así Nandito dejo de tener la esperanza de que algún día la civilización llegara a su país de origen.
- Habla Josué – Dijo Nandito acercándose al tímido personaje, que ahora comenzaba a sentirse mas seguro en su compañía.
- Hable Doctor, Como vamos? – Sonriendo, y carcajeando con su risa de hiena.
Los dos miserables personajes se dieron un cariñoso abrazo, Nandito era apasionado y creía en estas cosas de abrazos y de amigos, de verdad lo sentía y en su atrofiada mente, se enternecía por entablar una sincera amistad, aun cuando ya era bien sabido que luego de unos tragos, en cualquier cuchitril, abandonaba a todos a penas veía cualquier cholita con buen culito para perseguirla. Josué, en cambio, solo estaba ahí para sacar provecho de la situación, a el solo le interesaba puta que irían a coger.
Apenas habían comenzado a analizar la “situasao“, haciendo un recuento rápido de la zona avanzando hacia la calle conocida por sus putas callejeras, cuando la vieron, ahí estaba, era la chola perfecta, unos 34 años, no muy alta, pero esbelta, con un culo rico de esos que les gustaban a todos los de la banda. Josué, emocionado, pronuncio su ya clásica frase: “Me enamore otra vez…”, Nandito sin dudarlo un solo instante se acerco a la callejera seguido por Mimosito.
- Hola… muñeca, como estas?... – le dijo con tono de caficho.
- Que pasa ficho misio, dime rápido que quieres o circulas… - respondió la puta ansiosa, Josué, mimosito como lo conocíamos, reacciono.
- Que-e-e-e pasa doctora?, solo estamos tratando de entablar conversación.
- Que te parece un trio, yo mi pata contra ti sola, cuanto nos sale, habla… - Dijo Nandito yendo al grano, Nandito ya estaba acostumbrado a tratar con las mujeres de esta calaña, la callejera, al escuchar tal proposición al principio miro dubitativa a ambos extraños seres. Pero luego de verles las caras de arrechos empezó a dibujarse en su rostro un aire de gravedad… en ese instante Nandito comenzó a recordar que hacia un año o dos la misma escena se habia reproducido en una caallejuela del centro de Lima, cuando deambulaba con Betito, solo que esta vez, era este ultimo quien habia hecho la proposición a una Negra junto a la puerta de un callejon profundo, con puertas pequeñas a lo largo, que hacían pensar en un panal gigante de avispas lleno de mujeres semi desnudas en su interior. Había cholas, negras, asiáticas, grandes y pequeñas con miradas de pirañas devoradoras que se asomaban hacia la entrada desde el interior. Allí Betito osando dirigirse a la mas gorda y fea de las negras le había propuesto el tirársela a dos en voz baja y tímida para que nadie oyera, “yo y mi pata, habla vas?” la negra al principio no había comprendido nada y luego de unos instantes cuando entendió el carácter de la propuesta, dio un par de carcajadas y grito estrepitosamente volteando la cabeza hacia el interior del callejón: “jaja, Chicas!!! Alguien quiere entrar al cuarto con dos a la vez???” desde el interior del callejón se oyó un estruendoso mar de carcajadas. Betito y Nandito mirando al interior, soñando ya con todos esos culos en su caras, insistieron cada uno en la propuesta, mirando a todas las damas de mal vivir una a una… “hablen quien se apunta? “ las carcajadas de las putas se convirtieron en miradas de rechazo y agresividad, e incomprensión, no imaginaban siquiera que estos dos personajes se habian alimentado durante años de las mas sucias películas pornograficas, de las fotos mas depravadas que existian, habian visto las mas sucias escenas venidas del primer mundo, Nandito no comprendia que una proposicion tan simple a sus ojos ya perdidos por el sexo pudiera causar tanta conmocion, penso que era claro que aun las putas en Peru estaban en el subdesarrollo sexual y no habían llegado al nivel europeo o Norte Americano y sobre todo del nivel de bajeza de Nandito y Betito mismos…
martes, 13 de noviembre de 2007
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