lunes, 5 de noviembre de 2007

Excelente!!! (Capitulo 1)

Mimoso, le decían sus compañeros, este se regocijaba y reía con su risita de hiena, mientras con el dedo índice levantaba sus anteojos empujándolos por el puente, al mismo tiempo, con la otra mano, se tocaba los tetones, excitado por tal apelación. De niño siempre había sido maltratado, ahora todo había cambiado, se había convertido en la mascotita de sus compañeros universitarios y se sentía verdaderamente un mimoso.
El Nandito, el Betito, el Pepito, el Deniro, el Damian, eran sus amiguitos preferidos, por este ultimo sentía una admiración especial, los dos iban arriba y abajo agarraditos de la manito, eran la parejita simpática, siempre riendo, se manoteaban, se tocaban, se empujaban, mientras saltaban y corrían alegremente por los corredores. Y cuando por ahí veían a la pareja Nandito Betito, los admiraban y se acercaban a conversar con ellos, y a escuchar embelesados las historias de putas, putodromos y antros de mala muerte, que Nandito y Betito les contaban. Josué era el mas curiosito, se interesaba por los detalles, preguntaba el como el donde el porque, y memorizaba todo naturalmente y sin esfuerzo gracias a una memoria impresionante que sus amigos calificaban como la de un elefante. Nandito y Betito eran enfermos terminales del sexo, las putas, los culos, los malos antros, y no tenían ya cura posible y en ese estado permanecerían hasta sus muertes. Luego de sus muertes, Betito iria al infierno y seria empalado por el diablo mismo, mientras que Nandito permaneceria como alma en pena, en todos los baños de mujeres y seria obligado a verlas bajarse el pantalón y el calzón para orinar sin poder tocar, por la eternidad. En esa época, sin saber los peligros que representaban, estas malas juntas, Josué y Damian ansiaban compartir sus aventuras, pero eran un poco tímidos y no se atrevían a dar el salto.

Cuentan que un día, cuando Betito estaba desempeñando su otra personalidad, la de buen muchacho decente y enamorado displicente, Nandito había propuesto a Josué formar parte en una de sus perversidades, Nandito, en su mente corrupta y perversa, había siempre querido tirarse a una chola con otro pata, los dos a la vez con una sola chola, para poder repetir lo que habia visto en las películas pornograficas que le habian malogrado el espiritu, asi éste propuso a Josué levantarse una ruca. Josué acepto sin poner peros, aqui hay que recalcar que Josué, como nuestros demás heroes de pacotilla, en ese entonces, siempre se apuntaba a todas las proposiciones pervertidas, esto cambio muchos años mas tarde cuando empezó a hacer una maestría en la universidad JarvardTin, en que con aires de chivo y gallo sobrado, declinaria todas estas proposiciones diciendo, su tristemente celebre frase: Mucho trajín doctor!.
Asi el Josué que a todos simpatizaba, inocentito y riloincito quedo en encontrarse con Nandito en una calle del barrio de San Isidro, alli seleccionarian a una de las putitas mas culoncitas y con menos principios para convencerla de entrar juntos a un mismo cuarto de hotel....

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