"Esta fregado, señor, le digo que no tiene ni un sol en su credito." Dijo el Ejecutivo Ripley, mientras sin levantar la cabeza seguia revisando sus papeles.
Beto no podía creerlo, había luchado toda una vida, había sudado, había ahorrado hasta el más insignificante céntimo, privándose de almuerzos en la cafetería de la Universidad, caminando mas de veinte cuadras por no tomar una combi de un sol, perdiendo mas de dos horas de ida y vuelta, por ahorrarse una luca en el almuerzo gorreandole a su mamita todos los días la comida, había, también, suplicado y llorado frente a la puerta de la asistenta social de la universidad para obtener un préstamo universitario, diciendo que no tenia en que caerse muerto, que él era pobre, que en su jato comían con las manos y usaban una misma batea de agua sin cambiar para bañarse todos uno después de otro, que el techo era de calamina rajada de segunda mano y que las paredes eran de “triplay” apolillado, este préstamo se lo habían dado de inmediato, cuando la asistenta había ido a su humilde choza a verificar lo contado, una rata negra había pasado delante de los ojos de la asistenta social, el roedor inmundo estaba secandose con una toallita, luego de tomar, también su baño en la misma tina que usaba la familia entera, la asistenta contuvo una lagrima y firmo la aceptación del préstamo.
Betito luego había contado su hazaña a todo su triste barrio, incluyendo amigos íntimos, como Cabriel, su enamorada y demás conocidos recién bajados de provincias, que habían logrado ingresar a la universidad luego de mas de 10 intentos seguidos, estos, a su vez uno a uno fueron también a reclamar sus respectivos prestamos a la oficina del servicio social, la cosa era fácil para ellos, solo tenían que presentarse ante las puertas de la ya mencionada asistenta social, ésta al verlos alli, parados, con sus caritas de misios y vistiendo ropas de marca “atridas” o “Hoscar de la RRenta” compradas en la parada, derramaba la lagrima de siempre y firmaba, sin mas remedio, la aprobación al préstamo que no pagarían nunca, de este modo la universidad que se encontró súbitamente llena de desvalidos e indigentes, y en déficit de dinero, tubo que subir las mensualidades a los demás alumnos normales. Betito había hecho todo esto durante casi 5 años. Para que?... para nada. Su tarjeta de Ripley, la que tanto había sufrido para obtener, y la que lo había conducido a una vida mas digna, que lo hacia sentirse menos gil, menos provincianito, menos cholito, menos acomplejadito, estaba completamente vacía, ya no tenia crédito. Allí parado frente a su elegante interlocutor, que comenzaba a impacientarse, pues empezaba a oler su olor a pezuñas, característico de las provincias serranas, y que había bien notado que el tipo que tenia en frente, era un neofito en todo lo que a ese mundo de modas, de créditos, botellas de champaña, y de buen vivir se referían, empezó a hacerle signos para que se retire y deje el paso a los verdaderos clientes
"Cualquier recién bajado, hoy en día tiene acceso a las tarjetas de ripley carajo" refunfuño encolerizado el ejecutivo pensando en los tiempos modernos, en que cualquier chabacanito de barrio sin verdadero mundo, que se cree pendejo y conocedor porque pasa sus días mirando culos deformes, mientras pronuncia frases degradantes, en su mundito mezquino que él, en su reducida experiencia, considera el mejor, ese mundito que no ha evolucionado ni evolucionará, en el cual se siente menos gil, menos inocente, mas desenvuelto, mas “pacha”, como un pez en su charco del cual se siente el rey, el experto, el vivo… hablando lisuras sin sentido, riéndose con risitas burlonas y envidiosas, signos generalmente de problemas psicológicos de infancias infelices y pobres en experiencias en su reducido y cerrado circulo. Así el representante de la tienda, se preguntaba como cualquier infeliz, hoy en día, puede acceder gracias a un puñado de soles a lujos que hasta entonces solo reservados à gentes decentes, dignas y de cultura. Betito se quedo pensativo, no creía todavía bien lo que estaba pasando, su primer intento de no ser el ridículo y miserable de siempre parecia esfumarse en un mal entendido, quien habría podido vaciar de esta manera su cuenta de Ripley, quien habría podido traicionar a su confianza de esta manera, quien habría podido ser capaz de aprovecharse de él sin el menor escrúpulo.
"Alo!", en ese mismo instante, el teléfono había sonado, Betito había respondido como siempre, sintiéndose menos monce con un celular en la mano, por si algunos lo han olvidado, o simplemente no lo saben, cuando Betito adquirió su primer celular, fue un evento caricaturesco y digno de verse, cabe decir que antes de decidirse a comprar un abonamiento telefónico había dudado al menos 10 días, eso era de esperarse, en su casa nunca habían tenido teléfono y gorreaban el teléfono del vecino de enfrente, así, cada vez que llamaban a un integrante de la familia, alguien salía calato cruzando la pista para responder la llamada, aun en su barrio pobre esto causaba risa y se consideraba ridículo sobremanera. Cuando le ofrecieron “Un Celular” este no podía comprenderlo, ni creerlo, no podía ser que, de la noche a la mañana, adquiriera tan fácilmente un instrumento, tan común ya para el resto del mundo civilizado, pero tan extraño para él, desde el instante mismo en que lo recibió, lo idolatró como a un objeto fetiche, como a un becerro de oro, lo llevaba consigo para todos lados, y se aseguraba de pararse derecho y hablar fuerte cuando alguien lo llamaba, siempre con una sonrisita que según él le daba “mundo”, a veces se alejaba del resto, si estaba en grupo, como si alguien quisiese escuchar sus entupidas conversaciones que se limitaban a: "si befbita, si amolchito, papito va pensha muscho en usteck".
Últimamente se intenta hacer pasar a Nandito como un ser angurriento, ridiculo, miserable, enfermo y raptor. Esto tal vez es verdad, Nando fue asi, pero recordemos que Beto, aunque quiera pasar piola como el enfermito de los culos con risita monce de diablito, como el bacancito de pueblo joven que en la vida real nunca realmente movería un dedo con decisión propia, Es menester recordar que Betito es todo eso que se le imputa a Nandito y algo peor, que Nando nunca, a pesar de todas sus bajezas, pudo ser… algo que quedara en las cabezas de cada uno de los integrantes de esta triste banda. Algo que Dante en su infierno pondría como el pecado más despreciable de todos, Beto es: la Traicion personificada. Y quien habla de Traicion, habla de mala amistad, habla de engaño, habla de hipocresía, habla de infidelidad, habla de deslealtad, habla de encarnamiento, habla de envidia, habla de bajeza. Así, esa bestia que se abriga en su corazón, y que lo devora y consume día a día, lo acompañara a su propia tumba y morira solo con él. Porque nunca estuvo cuando un amigo le pidió un favor, cuando alguien le pidió prestado algo, o le pidió algún pequeño sacrificio, siempre decepcionó, siempre dijo que no, porque pensó sólo en su pequeña persona siempre primero, cuídate lector, te digo, de amistades como esa…
Beto era además de todo esto un fracasado en el sexo, Siempre hablando de mujeres y de culos pero…Cuando había cogido un buen culo? Cuando se habia tirado realmente a una buena hembra para su mente enferma?...Una?, dos Veces, en su vida?. Y Si esto fue, cada vez eran culos baratos pagados al sol y obtenidos sin merito propios, y aun así él se sentía conocedor, se sentía el experto, triste pero necesario seria recordarle que era experto de nada, que nunca tuvo el culo que soñó, el culo ideal con el que se masturbaba en sus mórbidas noches de insomnio y que solo la pornografía y el bajo mundo de la prostitución pudieron darle alguna vez, pero dejándolo siempre con ese bicho de enfermedad que lo carcomía. Ante esa apariencia de hombrecito pendejito y seguro se escondía dentro de él niñito acomplejadito y morbosito que se había masturbado viendo porno durante toda su existencia y que lo único que había conseguido, durante esta vida monce, era la tristemente celebre fama de enfermito lisuriento y un puesto de programador esclavo en una empresa de cosméticos, y cuanto había vivido y visto de este mundo consistía en las calles sucias de su cuadra, que para él eran el universo entero, y unos potos grandes en las películas que jamás se atrevía y podría tocar en la vida real… Ahora esta en claro, pues amigo lector, la falsa doble vida que llevaba este miserable personaje…
Alo, bebifta? Amolchito, no sabes lo que me ha pasado – continuo diciendo Betito al telefono – Algo inexplicable, algo increíble, el representante de la tienda Ripley dice que ya no tengo nada de crédito, que alguien ha consumido toda mi cuenta y que se han gastado mas de 2000 soles en ropa para vieja. Se han comprado hasta una faja extra large, un calzón con pañal integrado, un depilador doble potencia contra pelos resistentes, un cojín a prueba de pedos rancios, y todo esto con mi tarjeta Ripley, Bebifta!!!!!! Esto es increíble.
Si alguien se hubiera parado a su lado y hubiera escuchado la voz distante del otro lado del teléfono se habría percatado que esta cambiaba de tono progresivamente, se hacia más autoritaria y firme y se elevaba en tono cada vez más. Aquella voz dócil que él había escuchado desde las épocas de preparatoria, y que le pedía que le explicase las ecuaciones matemáticas y teoremas de Pitágoras, en una biblioteca publica, casi susurrándole al oído mientras Betito, nerviosito y gil se alejaba manteniendo las distancias, actos por los cuales se hizo llamar mucho tiempo “El Thermo” por su compañeros de clase, por las amigas de, y hasta por su misma pretendiente. Ahora, esa voz se había transformado en algo áspero, chillón y seco, atributos que solo las órdenes marciales pueden conceder.
"Si bebifta", respondía Betito "al menos eso me tranquiliza Bebifta mia", continuaba, "Al menos ahora se que fueron tu y tu mamita, las que, sin tiempo de pedirme permiso, y gracias a la copia de la tarjeta que yo había sacado para tu mamita, han ido de compras y han comprado todo eso…. No hay problema bebifta… yo se que tu mamita me lo va a pagar en 20 años y sin intereses", la voz seguía gritando y chillando del otro lado de la linea.
"No bebifta, tu sabes que yo quello mucho a mi suegrita, ella puede seguil utilizando la tarjetita, no hay problema, una copia mas para tu hermanito?... pa que se compre sus libritos especiales para niños con problemas de aprendizaje?, Ok, Bebifta, la hago ahora mismo". Tal copia de la tarjeta Betito no hubiera sido capaz de hacerla ni para su propia madre. Sin embargo lo había hecho para su suegra y ahora estaba aceptando hacerlo para su cuñado, ellos dos lo engatusaban y le metían pociones mágicas en su leche en complicidad con su mujer, pero esto es para otra historia. Su miserable vida continuaría de ese modo. Sus únicos consuelos eran creerse un pendejo, autoproclamarse el Diablo, y su estatus de programador de paginas asp.
Real True Life
miércoles, 29 de agosto de 2007
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