jueves, 23 de agosto de 2007

EL DIABLO Y SU CRIATURA: LA METAMORFOSIS

El era Nandito. Un chico romantico-soñador-huevón. En su pequeño corazón no cabía suciedad ni amarguras, era puro chocolate. Jovencísimo él, inteligente y optimista, su futuro era prometedor, tenía su mirada siempre hacia el horizonte, soñando y creyendo siempre en la bondad de la gente. Su mirada era transparante y llegaba lejos.

No era miserable en ese entonces pues desembolsaba de su sucio pantaloncito unas cuantas monedas ahorradas en meses y compraba cassettes de canciones nuevo-oleras, las cuales cantaba con fervor y sentimiento (sentía que tenía buena voz para el canto, nadie tenía el valor de desmentirlo por su carita de atún).

Cuando osaba cantar estas canciones realmente las vivía, lagrimillas ridículas pero valgan verdades, sinceras, brotaban de sus ojitos caramelos.

Daba propina en los micros, usaba frases como: “adelante señor!”, “pase usted caballero!”, “señora por favor, no se preocupe, le cedo el asiento!”. Siempre con una sonrisa galante.

Leía libros interesantes y variados. Podía pasar de leer un libro de historia universal a devorar otro de leyes de la física o astrología, de novelas Kafkianas a lindos poemas de Neruda los mismos que memorizaba con conmovedora vehemencia. Admiraba a Leonardo Da Vinci y a Jesucristo, quería tener lo mejor de ellos… y vaya que estuvo cerca de hacerlo!!

Creía en Diosito. Rezaba con devoción a tal punto que podía sentir, según él, la presencia divina en su desnutrido pero sincero pecho. Cuentan algunos que lo vieron llorar a mares para que no haya más maldad y pobreza en el mundo. Realmente un ángel.

En fin, Nandito era una suma de cualidades fresitas, rosaditas, pero verdaderas e inocentes. Este chico con coeficiente intelectual superior pudo llegar al nirvana espiritual y trascender la carne.

Pero lamentablemente no sucedió así. Conoció al diablo en persona, conoció a Betito.

Betito era lucifer personificado, era un angel del mal, un ser maléfico, podrido por dentro y por fuera, un enviado del mal. El diablo mismo caracho!

Cuando Betito conoció a Nandito, vio en él al mismo Dios reflejado, era casi un arcángel y quizás el mesías de los tiempos modernos. Esto era intolerable ante los ojos del innombrable. Había que mostrarle a Nandito la “verdadera vida”.

Betito engatuzó a Nandito y lo llevo por lo sucio, por el camino del mal. “Mira ese culo” le decía, “no te gustaría olerlo Nandito?”. Nandito, horrorizado al inicio, respondía con rotundas negativas. Pero poco a poco fue cediendo hasta que un día se decidió a probar.

El diablo atrajo a una de sus fieles serpientes y la convirtió en una chola-zamba apestosa pero caderona y culona, con jean azul desteñido al cuete el cual traía el olor de haberlo usado todo el día. Le hizo agacharse como que recogía algo y congeló el tiempo. “Huele aquí”, dijo Lucifer sometiendo a Nandito, a la vez que señalaba con su pezuña la raya de la culona.

“Huele a caca” chilló restregándose la nariz, como queriendo quitar el olor de su cerebro (ese olor nunca lo podría olvidar). “He ahí el placer, hijito… Vamos, huele otra vez”

Nando olió y olió, y sufrió una erección, la misma que le duró horas. Quedó perplejo pero encantado. De un chasquido de dedos, Mefistófeles, desapareció a la ramera que había servido para iniciar a Nando (nótese que ya no se usa más “Nandito”).

“Mira a ese ciego de mierda, vamos! Quítale su plata! Vas a ahorrar para tu combi!”. Nando ya no la pensaba y muy rauda y ágilmente procedía con el más vil de los robos, los cuales dejaban al mismo Lucifer sorprendido pero satisfecho.

“Vamos, viólala, viólala!” Incitaba a Nando para con las mujeres. Previo ladrido cual bestia primitiva, se abalanzaba sobre su presa y usando su don de la palabra, sus poemas de Neruda y sus canciones nuevo-oleras pero esta vez para cometer su objetivo, las violaba a rabiar. Llegó a no satisfacerse más y buscar sólo relaciones contranatura.

De ser un casi un ángel del cielo se convirtió en un ángel del mal, de ser bondadoso con los pobres, llego a robarle a los ciegos para ahorrar y pagar nada en las combis. De ser un muchacho con moral y principios con las mujeres, comenzó a engatuzarlas, engañarlas, seducirlas y violarlas con la lengua afuera, babeando, moviéndose con extrema rapidez y violencia. Usaba el canto para atraerlas y después las atacaba sin piedad. De ser un cantante nuevo-olero RS (romántico-soñador) comenzó a escuchar música satánica y estruendosa, que hasta al mismo Betito horrorizaba. De ser un chico pobre pero pulcro, comenzó a robar, cometer pillerías hasta con sus propios amigos. En las etapas finales de su vida humana, antes de convertirse en el insecto final que actualmente es, se rascaba el culo con frenesí encima del pantalón y luego olía su mano, lo hacía delante de la gente, sin vergüenza, en plena clase de la universidad, delante de amigos y amigas, de manera natural. De horrorizarse y reclamar cuando sus amigos se tiraban pedos o eructaban, el comenzó a cagarse en el pantalón “para joder gente”, decía. Apestaba a leguas y las muecas de horror de la gente lo hacían reír a carcajadas. De ser un chico limpio y peinadito, se volvió un ser despreciable, maléfico y apestoso. En oportunidades dejó de bañarse semanas y a dejarse una barba tan grande como la del mismo diablo (quería emular a su ahora nuevo padre). Sus medias olían a horrores, podían pararse solas de lo secas y resinosas que estaban. Todo él comenzó a apestar a mierda. Ya no comía comida natural, comenzó a tragar cualquier porquería de la calle. Se devoraba las plantas de la universidad hasta llenarse para ahorrar el menú básico. En algunos ocasiones cuentan que se tomaba sus propios deshechos fecales con tal de ahorrar (todo es un “ciclo natural” se jactaba el humano-bestia, “como y cago lo mismo”).

De hecho tenía ratos de lucidez, a las finales se lo oyó reclamar con conocidas frases antes de perder el habla por completo. “Me cagaste la vida”, “Yo no era así” o el típico “Me cagaste, no te das cuenta??”. Satanás por supuesto sólo atinaba a sonreír y de un cachetadón volvía a subyugar a Nando obligándolo a lamerle las pezuñas en señal de sumisión.

Como la naturaleza es sabia, comenzó a dotarlo de alas asquerosas, medio marrones transparentes, como cucaracha. Con el tiempo perdió el habla y comenzó a gruñir al inicio, luego degeneró en mugidos, los cuales eran cada vez más secos y bajos. Paso a gemir como las ballenas y finalmente solo emitía pitidos ensordecedores los cuales iban siempre acompañados de un líquido verde que brotaba de su ahora hocico que mostraba indicios de colmillos incipientes.

Su sucio bigote y barba se convirtieron en 3 bigotes de cucaracha a cada lado, sus aletas eran inservibles pues se desmoronaban al caminar pero crecían con extrema rapidez. Sus brazos y piernas se desdoblaron y se convirtieron en 8 repugnantes y delgaduchas patas.

Comenzó a encorvarse y de caminar como los seres humanos erguido, paso a reptar al inicio y luego a arrastrarse con las patas deformes y entreveradas con que contaba.

Nando ahora es un cucarachón, atemoriza a los insectos mismos, pues lo devora sin inmutarse. Tiene actos reflejos pero hábiles. Dicen que ahora deambula por Ucrania comiendo todo animal que esté en vías de extinción para joder a Dios y a la naturaleza. Se guarece en huecos húmedos de orines. Puede aparecer en baños de las cantinas, vomitado o comiendo su mismo vómito, detrás de los inodoros, donde más hongos y suciedad haya. Se le ha visto también en los cementerios, donde a duras penas alza vuelo para alcanzar los nichos más elevados y guarecerse en las narices de los cadáveres. “En la naríz se pudren rápido los cartílagos”, aseguraba mientras los engullía. Por las mañanas sólo dejaba los huesos del cadáver.

En suma, Nandito ahora era Nando, un ser peor de maléfico que el mismo Betito. Incluso planea matarlo para tomar el poder. La mayoría de demonios están de acuerdo con eso porque todos los pecados capitales (que no son otra cosa que ángeles del mal vivientes) abandonaron el pecho de Betito y ahora revolotean felices en el corazón de azufre de Nando, dentro de su peludo y deforme pecho del mal. No lo duden… lo hará. Por lo pronto, es el heredero del mal, él no tiene cura, él ahora es el DIABLO.


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