jueves, 5 de julio de 2007

Los Roedores no deberian conducir (Cap 2)

- que chucha es esto? – argumentó el policía, revisando la denuncia de robo del permiso de conducir de Demian (La Vizcacha).
- Jefe, pero… porfa...mi permiso, los he venido a recoger justamente, pero no estaban listos, franco se lo juro. – Intento explicar la vizcacha dejando chorrear algunas gotas de orina. Estas vizcachas no son tan diferentes que las ratas, se sobresaltan y orinan ante el peligro y el miedo.
- No entiende usted señor? Ha venido a recoger el permiso, que le dijeron estaría listo para hoy, pero a causa de la ineptitud y mala gracia de sus colegas no se lo han dado. No entiendeee? – Replico Nando.
La Vizcacha, timida como era, le pedia solapadamente por favor a Nando de calmarse.

El policía, nunca se llegara a saber si por necedad, brutalidad de entendimiento o miedo a ser descubierto siendo sobornado si les pedia dinero para dejarlos partir, le ordeno a la vizcacha que lo siguiera, llevándose la tarjeta de propiedad del vehiculo.- Esta chatarrita se queda a pasar la noche – dijo, mientras se alejaba entrando en la oficina en donde estaba el otro cholon gordo.
La vizcacha se apresuro a seguirlo, las patitas le temblaban cuando entro nuevamente en aquella oficina del funcionario casi iletrado.
Ahí estaba el cholo chanchon recibiendo la tarjeta de propiedad y poniéndola al lado preparándose para levantar el acta de retensión del vehiculo. El otro chancho se retiro y miro a la Vizcachita con una sonrisita sádica al cruzarlo mientras salía, en caminata oronda, como contento de haber hecho una gran labor. A una cuadra del lugar en ese mismo instante, una anciana estaba siendo asaltada y pisoteada por dos verdaderos delincuentes, pero este sonso nunca llegara a enterarse, pues luego de salir se dirigirá a tomarse un trago en la cantina de al lado.

- Jefe, porfavor, usted sabe que yo he venido por mis papeles y no estaban aun listos – suplico la vizcacha al guatón, el cual se acariciaba los huevos con una mano mientras con la otra escribía con un dedo el acta en la maquina de escribir. Sabiendo que en el cajón tenia guardado el permiso de conducir que ya había llegado, como lo habíamos dicho, hacia muchos días antes.

- Yo no puedo hacer nada señor, las leyes son las leyes y se han hecho para respetarse.
- Pero Jefe… por favor… - se limitaba a decir la vizcachita con una lágrima en el ojo.

En ese mismo instante entraba Nando. Este era un gran negociador ya lo habíamos conocido negociando con los profesores para pasar de curso, Negociando con las putas para llevárselas a dos a la vez en la cama. Conquistando a las mejores cholas para llevárselas a la cama en los salsodromos. Negociando con los maleantes que solian maletear a Beto en la universidad. El sabia de estas cosas, por lo que decidió entrar en acción. Luego de estudiar 5 segundos al gordo que estaba sentado detrás del escritorio, se dio cuenta de un detalle que a nadie en sus cabales se le habría ocurrido, se dio cuenta que el gordo lo que quería era que le rompan la mano, que le bajen un sencillo, que le den una propina, que le den para su gaseosa, que le den para su pasaje, que le dien 10 lucas, o simplemente hablando, que lo sobornen.

La situación iba a ser un poco mas complicada, Nando no hablo nada que diera la idea al policia que lo queria sobornar, al principio solo iba a intentar trabajarlo por el sentimiento, el le dijo que él no podía hacer nada pues el Capitán, que había estado afuera habia estado observandolo todo y sabia que un carro estaba para pasar al corral. Y que si lo dejaba ir el capitan luego le pediría cuentas del porqué. 

Nando, sabiendo del riesgo que corría ante estos policías más mafiosos que la misma mafia, decidió ir a hablar con el capitán.

Nuestros dos héroes se acercaron al tipo que estaba parado frente a la puerta general de la comisaría. Este vestía uniforme y aunque menos gordo y mas atlético que los otros , tenia el mismo aire de iletrado.

- Que me miran? Cadetes!, quieren que les regale una foto mía calato! – les dijo. Es bueno saber que todos los capitanes de policía, miembros del ejército, o representantes de la autoridad militar peruana suelen decir la misma frase para sentirse menos giles en algún momento de sus vidas.

- Mi capitan, tenemos un problema… - comenzó diciendo Nando con voz segura, pero llamándolo como estos don nadies les gusta que se les llamen y para evitar que reaccionen de manera arbitraria como sucede casi el 99 por ciento de los casos.

Luego de un Floro bien argumentado (sin utilizar, por supuesto, frases tan ridículas como, las que utilizaba Beto en estas situaciones, tales que: “Somos de la católica” o “Soy de Lince” que más que convencer, causarían risas) logro que el susodicho capitan dijera:

- Bueno, ya me están jodiendo mucho, doy la orden que se pueden llevar el carro, pero los papeles de propiedad se quedan.

Esta respuesta, confirmaba el grado de estupidez que pueden tener estos individuos a los que les pagamos sus sueldos con nuestros impuestos. La reflexion de un niño habria llegado a la misma conclusion y habría bastado para darse cuenta de la incongruencia de la respuesta. El carro de Demian había sido detenido por no llevar éste un permiso de conducir, el mismo que había ido a reclamar a la comisaría, ahora el Flamante capitán de policía, al decirles que podían llevarse el carro, estaba dándoles la autorización implícita de conducir sin permiso, Pero estaba castigándoles a la vez por ese mismo delito al ordenar que no les devolviesen la tarjeta de propiedad. Mas aun para colmo de incoherencias les estaba incitando a cometer otro delito que era conducir el carro sin tarjeta de propiedad motivo por el cual podrían ser detenidos, al partir, como ya lo habían sido por el otro policía gordo que estaba terminando su cerveza en el local de al lado.

Ya se hacia tarde y la vizcacha tenia la necesidad de comer su ichu y su caca a esta hora las meriendas de las vizcachas no pueden pasarse por alto pues son animalitos muy delicados y débiles y necesitan de cuidado. Nando tenía que hacer algo para salir pronto de esta encrucijada y decidió partir a hablar con el policía panzón de la oficina…

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